Al llegar a casa, Anya miró el reloj y se percató de que eran las 3:00 pm, tomó un baño rápidamente y luego de eso, alguien más tocó la puerta del apartamento y para su sorpresa, era un estilista que había enviado Patricia para ayudarle con los detalles de peinado y maquillaje.
El hombre estaba apurado, pues tenían menos de dos horas para tener todo listo. Lo bueno de aquello, es que Anya era una chica que no sabía cómo maquillarse, por lo que ella aceptaba todo lo que él le decía y proponía.
Lu