Desde lejos, dentro de un elegante auto, Anya Rousseau ve cómo lo que se supone, son los restos de Liliana Cedeño, son llevados para ser sepultados en la misma tumba donde su madre hoy día descansaba.
Era evidente que no se sentiría nada cómoda, pues ver cómo su amiga Dayana está destrozada y llora sin parar, no era algo que esperaba.
Definitivamente, Dayana Garza Cantú, fue la única amiga que tuvo, la única que, junto a la tía Mina, lloraría su pérdida.
- ¿Quieres que nos vayamos? -dijo Theo