Los días pasaban y la vida de Liliana estaba sumida en un completo silencio. Ella, al darse cuenta de que normalmente no hay nadie en casa, comienza a deambular por el lugar.
Rufina no pasa todo el tiempo cerca de ella, pues su labor le parece completamente aburrida, más cuando la joven solo se la pasa caminando por los pasillos de la casa o caminando por los jardines de este lugar.
Lo que no sabe y no puede intuir es que aquella casa le está trayendo varios recuerdos a Liliana, quien caminado p