Gabriel se quedó con una extraña sensación que lo acompañó por varios días. Las palabras de su amigo habían logrado sacarlo de órbita.
Su matrimonio no era nada de lo que había imaginado, la fase de enamoramiento en donde Frida y él se veían por unas horas o en algunos días, se estaba viendo rebasada por el matrimonio.
Frida se la pasaba haciendo en vivos, en casa, en la habitación, en la ducha, prácticamente en todas partes. Incluso había ocasiones en las que entraba al estudio de Gabriel, lo i