- Dayana, con lo que eres basta y sobra… Así que te diré qué haremos… -dijo Heinrich sin apartar la vista del camino.
- En primer lugar, ahora volaremos a California, ¿A dónde está tu hijo?
- Los Ángeles…
- Bien, viajaremos ahí, tú estarás con él los días que consideres necesarios, tomarás la decisión que creas correcta, luego de ello… Bueno, pues, supongo que haremos que la Dayana del pasado vuelva a su vida normal.
- ¿Cómo harás aquello? -pregunto Dayana intrigada ante esas breves palabras.
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