Duermo plácidamente hasta que mi celular suena notificando una llamada entrante de un número que no tengo registrado, ¿ahora qué se traen que me llaman tanto?
Dudo, sin embargo, por la insistencia, contesto de muy mala gana
—Si no es una emergencia como algo que se está incendiando te aseguro que voy a untar tu cuerpo en miel y se lo daré a comer a las hormigas. — Su voz ronca resuena detrás de la línea.
—Buenos días para ti también, cuñada.
—¿Alessandro?
—Emm, si ¿cuál otro cuñado tienes?