La luz de la mañana entraba suavemente por los ventanales del penthouse.
Elena abrió los ojos despacio.
Se sentía mejor.
No completamente recuperada… pero ya no tenía ese peso en el cuerpo.
Giró levemente la cabeza.
Xander estaba allí.
De pie, junto a la cama.
Con una bandeja en las manos.
—Buenos días —dijo con una leve sonrisa.
Elena se incorporó apenas, acomodándose entre las almohadas.
—Buenos días…
Su voz aún estaba un poco tomada, pero más firme.
Xander dejó la ban