El almuerzo tuvo lugar en una terraza privada en Atenas.
Un espacio elegante, discreto, con vistas al mar Egeo extendiéndose en el horizonte. La brisa suave movía apenas las cortinas de lino, y el sonido lejano de la ciudad quedaba reducido a un murmullo.
La mesa estaba impecablemente dispuesta.
Flores blancas, cristalería fina. Un servicio silencioso y eficiente. Todo lo necesario para una reunión que no debía quedar registrada en ningún lado.
Daphne ya estaba allí cuando Hipólita lleg