Elena se encontraba en el auto.
Rafael iba sentado junto al chofer. La observó unos segundos: estaba tensa, apretando la carpeta contra su pecho como si en ella llevara algo más que papeles.
—¿Se siente bien, señora?
Elena tardó un instante en responder.
—Sí… por favor, quiero comprar unas cosas. Deténganse en la siguiente farmacia que vean.
—Como desee —respondió Rafael, volviendo la vista al frente.
El vehículo se detuvo unos minutos después.
—¿Quiere que realice la compra? —pre