El avión tocó tierra, apenas se detuvo, ya podían verse a través de las ventanillas las luces intermitentes y el movimiento coordinado de varios vehículos.
Todo estaba preparado.
Como siempre.
Pero esta vez… nada era normal.
Al descender, Rafael se acercó directamente a Xander.
Su expresión era profesional, pero atenta.
—Señor.
Xander habló en voz baja, sin apartar la mirada de Elena.
—Ten cuidado con ella. No quiere ir a la isla. Va a pasar por sus cosas y después se irá a su casa en N