Xander estrechaba manos, aceptaba felicitaciones… decía lo correcto en el momento exacto.
Pero no estaba ahí, sus ojos la buscaban constantemente.
Y cuando la encontraba, el resto del salón dejó de existir.
Elena.
De pie, impecable, serena.
Aplaudiendo su compromiso.
Brindando por él.
Como si nada se hubiera roto.
Como si él no le hubiera arrancado algo que no tenía derecho a tocar.
Como si no le doliera.
La mandíbula de Xander se tensó al ver a Daphne avanzando directa hacia Elena.