—Señora Mavrogenis tiene una visita —anunció Lucía.
Elena se giró.
Nikos ya estaba dentro.
Caminó con esa seguridad arrogante de quien siempre se ha sentido dueño del espacio, incluso cuando no lo es.
—Vaya —dijo recorriéndola lentamente con la mirada—. Cuesta creer que seas viuda.
Elena mantuvo la espalda recta.
— ¿ Que haces aquí?, pregunto ella.
Nikos soltó una risa seca.
—Has enviado a tu abogado contra mi padre.
—Contra mi padre, el no es tu padre y el me estafo.
Él avanzó hasta quedar dem