Ingrid Muñoz había quedado desempleada hacía poco. Se pasaba las tardes viendo la telenovela mientras esperaba que la llamaran a alguna entrevista de trabajo. Después se iba a arreglar el jardín. No importaba que su árbol ya no tuviera hojas, siempre había que recoger las de alguien más y el árbol de los vecinos se estaba quedando sin ninguna. Todo el jardín se estaba secando desde que la mujer se fuera.
No es que espiara a sus vecinos, pero con la ventana abierta, ella oía cosas y había oído l