Con un catálogo de perfumes de sándalo, Sara fue a la perfumería más grande de la ciudad. No halló en venta ninguna fragancia que calzara con la de la escena del crimen.
—También preparamos perfumes a gusto del cliente. Es un servicio exclusivo —dijo el encargado.
No tenían muestras de ellos, pero sí un registro con los ingredientes.
—¿Alguien ha pedido uno de sándalo?
—Podría revisar, pero la información de nuestros clientes es confidencial.
Para acceder a ella necesitaría una orden y, par