—Son meras especulaciones —dijo el fiscal.
Había dejado una reunión familiar para reunirse con Max en su despacho. Y había escuchado pacientemente su absurda perorata, llena de endebles conjeturas.
—Mira estas imágenes, es la misma persona —insistía Max.
Comparaba las que Sara le había dado con la que él había captado en el motel. El hombre se había presentado con gorra, como su compañera había dicho, pero las cámaras del local junto al motel lo mostraban en un ángulo donde se veía su perfil.
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