El túnel de servicio del Refugio Blanco era estrecho y frío, un salvavidas de hormigón que apestaba a humedad. Valentina se arrastró fuera, sintiendo el dolor del impacto en su costado. Lo había logrado, pero a un precio terrible: había dejado a Dimitri atrapado y a merced de Nikolai.
Emergió en los fríos Apeninos Toscanos , sola y en territorio hostil. Su arma estaba sin munición, y su única posesión era la unidad USB con los archivos parciales del búnker. Sabía que los hombres de Nikolai la buscarían por toda la región.
El primer acto de Valentina como fugitiva fue la supervivencia. Caminó sin rumbo, usando el conocimiento de evasión que había aprendido de niña. Al amanecer, logró llegar a una gasolinera abandonada y, usando un teléfono público descartado, intentó contactar a Matteo.
Matteo Vieri estaba en el centro de control en la Mansión, viendo cómo su plan se desmoronaba. Recibió el contacto cifrado de Valentina, la señal de que la operación había fracasado.
—Estoy fuera. D