El túnel de servicio del Refugio Blanco era estrecho y frío, un salvavidas de hormigón que apestaba a humedad. Valentina se arrastró fuera, sintiendo el dolor del impacto en su costado. Lo había logrado, pero a un precio terrible: había dejado a Dimitri atrapado y a merced de Nikolai.
Emergió en los fríos Apeninos Toscanos , sola y en territorio hostil. Su arma estaba sin munición, y su única posesión era la unidad USB con los archivos parciales del búnker. Sabía que los hombres de Nikolai la