El miembro le palpita en sus pantalones de sport. Siente la sangre fluirle y el pulso a millón en su cuello.
La frustración arrolla todo su cuerpo al verla marcharse. A penas y pudo apreciarla por cinco minutos y huyo despavorida como alma que lleva el diablo.
Matthias lleva su mano a su bulto que ahora casi duele y sabe que su mano no le dará el consuelo que necesita.
No la escuchó entrar, tampoco pensó que en solo tres días estaría hecha la prenda.
—Maldita peli negra —masculla yendo hasta