Giselle
Tres años después
—¡Sí, sí, sí! —gimo extasiada sintiendo sus embestidas tornarse cada vez más frenéticas.
Mi canal se contraía debido a que el calor se iba acumulando cada vez más en mi vientre. El sudor me corría por las sienes y mis tetas rebotaban a la par de sus estocadas. La piel se me fue erizando y de un momento a otro con los músculos contrayéndoseme, me corro.
Él sigue unos instantes más hasta que oyendo maldiciones, se corre dentro de mí. Me dejo caer en la cama viéndolo