Giselle
Tres días.
Tres malditos días en que solo puedo nomás que estrujar hojas garabateadas. No hago nada más que sentarme en mi estudio, en mi pequeño espacio donde los recuerdos no llegan, donde solo somos yo, papel y carboncillos.
Sin embargo no me concentro. No puedo hacerlo porque mi mente está en otro cito. Llegan una y otra vez las horribles posibilidades de fallar con este contrato.
Sin diseños no hay acuerdo.
El nivel de presión en mí es demasiado grande y junto a él van acompaña