Giselle
—¿Te sientes bien? —interroga una voz cargada de preocupación.
Sus manos tomaron las mías y sus ojos buscaron los míos cuando se abalanzó hacia mí sobre la cama.
Matthias.
—Me siento bien. ¿Dónde estamos? —inquiero viendo aún al detective que está parado tras el árabe.
—En un hospital —comenta mi nuevo esposo en tono leve.
Encaro una ceja viendo todo a mi alrededor. Está todo blanco, no hay muebles ni nada más dentro de la habitación. Y mi corazón comienza a latir con fuerza.
—¿Por qu