Giselle
Se escuchan absurdas sus palabras. Es una locura lo que acaba de sugerir y no puedo entender si es una broma o no, la verdad es que luce totalmente normal.
—¿Estás tomándome el pelo verdad? —inquiero comenzando a reír.
Al menos mis nervios están calmados por el momento. Arruga su entrecejo mientras me mira de forma escueta.
—Tú quieres que tú madero de tormento acabe —dice y sí me gustaría poder caminar sin sentirme tan acechada.
—¿Qué ganarías tú con eso? Es totalmente absurdo lo pide