Al día siguiente, Rosalía empezó a experimentar con la medicina y la tomó.
Todos los miembros de la familia estaban en el pabellón con expresiones nerviosas en sus rostros, prestando atención en la situación de Rosalía.
Entre ellos, Yune era la que se preocupaba más. Estaba tan preocupada que no tenía apetito, solo fijaba la mirada en Rosalía. Todos trataron de persuadirla, pero ella rechazó todo y no quería salir el pabellón.
Sin remedio, se apresuraron a comer un poco y regresó al pabellón rá