Los dos se separaron. No hacía falta de la orden de Estrella, Héctor sabía lo que debía hacer.
Entraron juntos al hospital por escalar la puerta trasera.
A pesar de ser altas horas de la noche, el hospital todavía estaba bien iluminado como si fuera de día, pero dentro, estaba extremadamente silencioso. La luz era blanca, muy fría, pálida y congelada que daba miedo a la gente.
Estrella rodeó el lugar para evitar encontrarse con las enfermeras de turno y subió las escaleras a toda velocidad. Al m