Vincent la llevó despacito por la habiatacion, hasta que los pies de Ivette chocaron con la parte posterior de la cama.
Se habían dicho todo lo que pensaban, se habían reprochado y gritado los errores a la cara, pero eso no había bastado para separarlos… como si fuera suficiente… como si existiera algo lo suficientemente fuerte como para lograr separar a quien se ama.
Ella con manos torpes, como si de una Virgen se tratara luchó por liberarlo de la camisa, y uno por uno los botones fueron cedien