LA ENTRADA SORPRESA
Lo menos que Neck, Mila, o Ivette imaginaron es que Vincent fuera tan impulsivo como para aparecerse allí, así, de sorpresa.
Ivette ni siquiera noto que no había juntado bien la puerta cuando hizo pasar a sus invitados, pero lo cierto era que ahí estaba Vincent de Auriol, mirando a la mujer que amaba, con una nueva valentía; una que por supuesto había adquirido al escucharla decir que ella también lo amaba.
Él la miraba, y sus ojos eran como caricias que viajaban a la muchac