Aníbal
Aunque me lo negó... aunque juró que no iba a saltar, esa imagen seguía martillándome en la cabeza.
Decidí ir a buscar a Pierre. Era lo correcto, ¿no? Informar. Avisar.
"Tu esposa se fue a casa y no quiere compañía." Un protocolo simple. Un reporte nada más.
Caminé hacia la mesa donde lo había visto por última vez, rodeado de sus socios y con la rubia oxigenada pegada al hombro. Pero ya no estaba ahí.
Ni él. Ni ella.
Fruncí el ceño. Me detuve, eché un vistazo a mi alrededor, escaneando