Paulina
Me quedé dentro del baño con el corazón latiéndome en la garganta.
No podía moverme. No después de lo que acababa de vivir…
No después de tenerlo tan cerca. No después de ver a esa niña.
Apoyé la frente contra la puerta, cerrando los ojos, tratando de respirar.
Fue entonces cuando escuché algo. Un murmullo que apenas se distinguía, justo al otro lado de la madera.
—…dijiste que no habría vuelta atrás.
Era la voz de Pierre. Baja, apretada e irritada.
—Y no lo hubo —respondió otra, más