La ciudad de Miami se vestía de gala para la noche del sábado. El Hotel Fontainebleau, con su fachada blanca y sus palmeras iluminadas por reflectores dorados, era el epicentro de la alta sociedad. Cada año, la fundación benéfica de los Montesinos organizaba una gala para recaudar fondos para niños desfavorecidos, y era el evento social más esperado de la temporada. Hombres de negocios, políticos, celebridades y herederos de grandes fortunas se reunían en el salón principal, donde la luz de las