El abrazo se prolongó en el salón, cálido y necesario, como si ambos hubieran estado conteniendo la respiración durante días y solo al tocarse pudieran exhalar. Vanessa sintió el cuerpo de Ignacio contra el suyo, la tensión en sus hombros, el latido acelerado de su corazón contra el pecho de ella. Sabía que algo lo atormentaba, algo más que las amenazas de Laura o los problemas con Javier. Pero no preguntó. No quería romper el momento con palabras que solo añadirían peso al que ya llevaban.
Ign