No puede ser...
Capítulo 49 No puede ser…
Daniela se olvidó de lo que iba a decir y se acopló contra su cuerpo duro y musculoso. El silencio que siguió fue roto solo por algunos jadeos, gemidos y suspiros.
Sus labios se encontraron en un beso ardiente y lleno de furia, como si el mundo exterior hubiera desaparecido. La intensidad de su deseo encendía cada fibra de su ser, y ambos se entregaron a la pasión sin reservas.
Felipe la tomó por la cintura, sintiendo la suavidad de su piel bajo la tela ligera de su fr