ALEX GARCÍA
—Por favor, haz caso de lo que te dice el doctor —pidió Santiago con dulzura—. Si algo te pasa, ¿qué será de Mateo y de mí?
—Estoy bien —insistió Julia levantando la mirada hacia él, llena de decisión y reto, pero él solo sonrió y negó con la cabeza.
—Necia… —susurró sin perder la sonrisa—, o regresas a esa habitación o te meto a la fuerza.
Pellizcó su mentón y le dio un beso en la frente que me descolocó. Había un cariño implícito en sus palabras, en sus gestos, en la manera en l