JULIA RODRÍGUEZ
No podía dejar de pensar en lo que había dicho Santiago, no solo la empresa estaba destruida hasta los cimientos, sino que la mansión de Rafael, su padre, había explotado. Rafael había sido asesinado de manera brutal y Carmen estaba desaparecida. Me daba algo de calma, pero al mismo tiempo me hacía preguntar qué había pasado en ese lugar y que sería de la organización ahora.
Javier había quedado a cargo.
—¡Mami! ¡No tan alto! —gritó Mateo en cuanto volé la pelota hacia los mat