CAPÍTULO 38. Un deber cumplido
CAPÍTULO 38. Un deber cumplido
Athena terminó de vestirse frente al espejo con movimientos lentos y medidos, como si su cuerpo todavía no confiara del todo en el lugar en el que se encontraba. El vestido le quedaba perfecto, demasiado bien para alguien que seguía sintiéndose frágil por dentro. Ajustó la tela sobre sus caderas y respiró hondo, intentando no pensar en todo lo que había pasado para llegar hasta ahí.
Cassian apareció detrás de ella sin hacer ruido; y Athena lo percibió antes de ver