Ni loco me visto de Santa.
Por Thomas Scott
Hoy es uno de esos días donde el sol resplandece, los pajaritos cantan y la vieja se levanta, ¡Ups! Esa era otra canción, pero el día pintaba para ser un día fenomenal.
Después de nuestro bochornoso encuentro con una celda de uno de los precintos de Nueva York ya no me quedaban dramas que pasar en mi vida, si hasta en el manicomio había estado ¿no?
—Mejor no escupas al cielo, querido demonio de tres patas — me mofo de mí mismo con el apodo que me puso