En el mundo de las transnacionales, todo parece impecable.
Los cristales siempre brillan.
El café es de grano selecto.
Y las personas visten como si estuvieran a punto de salir en una revista de negocios.
Todo parece perfecto.
Hasta que miras de cerca.
Ahí conocí al número seis.
Norlan.
No era guapo, al menos no en el sentido tradicional.
Alto.
Delgado.
Cabello liso.
Labios finos.
Una nariz demasiado grande para su rostro.
Usaba lentes.
Pero tenía algo que nunca antes me había atraído así:
Su m