Durante las semanas siguientes, Don Tadeo cumplió a medias las recomendaciones del médico. Descansaba más, caminaba menos y protestaba por ambas cosas. Marcos comenzó a encargarse de varias tareas del campo junto a Julián, aunque todavía regresaba al porche para contarle al anciano cada decisión importante. Don Tadeo fingía que aquello le molestaba, pero siempre escuchaba hasta el final. Una mañana, Julián encontró a Marcos revisando las semillas que utilizarían en la siguiente siembra. Había s