Después de que Marcos se instaló con Lucía, la casa volvió a quedarse demasiado silenciosa para Mariana. Leonor continuaba viajando por su trabajo y Carolina apenas pasaba algunos días completos allí. Incluso Ernesto había comenzado a cerrar el taller más temprano, dejando cada vez más responsabilidades en manos de sus aprendices. Una mañana, mientras Mariana acomodaba por tercera vez unas cosas que ya estaban perfectamente ordenadas, Julián apareció con una pequeña bolsa.
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