Leonor recibió a sus padres después del viaje con bromas sobre la herramienta que Julián había comprado y la piedra que Mariana intentó esconder de ella. Durante varios días todo pareció igual. Salía temprano, visitaba comunidades, revisaba registros y regresaba cuando podía. Sin embargo, algo había cambiado. Cada vez que volvía a la casa familiar sentía cariño, alivio y una incomodidad difícil de explicar. Su habitación seguía allí. Sus cosas también. Nadie le pedía que se marchara. Precisamen