La relación entre Marcos y Lucía continuó creciendo sin grandes anuncios. Algunos meses él pasaba más tiempo viajando. Otros, ella estaba demasiado ocupada con las cosechas para visitarlo. Aprendieron a escribirse cuando estaban lejos y, sobre todo, a no convertir cada distancia en una prueba de amor. Sin embargo, llegó un momento en que apareció una pregunta que ninguno podía seguir aplazando.
Una tarde, Lucía llegó a la casa con varios planos doblados bajo el brazo.
Marcos los abrió sobre la