Carolina mantuvo la bolsa sobre la mesa mientras Octavio Valdés esperaba su respuesta. Más de cien monedas brillaban frente a todos. Era suficiente dinero para comprar libros, reparar escuelas y ayudar a muchas familias, pero la condición que acompañaba aquella ayuda pesaba más que el metal. Carolina cerró la bolsa y la empujó lentamente hacia él. Octavio frunció el ceño. No comprendo. Carolina mantuvo la calma. Usted quiere entregar dinero, pero también quiere decidir qué haremos con él. Quier