El eco de los preparativos para la Noche Cien vibraba a través de los muros de la mansión, pero dentro de la suite principal, el tiempo parecía haberse detenido.
El sol de la tarde bañaba la inmensa cama gris. Yo estaba sentada frente al tocador, mirando mi propio reflejo. Mi respiración era pausada, casi anestesiada. Dentro del cajón de madera, oculto bajo una caja de joyas, descansaba un sobre manila que contenía los papeles de divorcio firmados y la renuncia absoluta a cualquier activo de Vo