Capítulo 669
Una lágrima, fría como el hielo.

El corazón de Luis tembló, y la agarró por los hombros, llamándola por su nombre:

—¡Dulci!

Pero Dulcinea estaba muy tranquila.

Se recostó lentamente, su voz sonaba cansada y débil:

—De repente dejé de ver… pero ya lo esperaba. Estaba preparada.

—Luis, no sigas esforzándote.

—Estoy cansada.

…

Ella permaneció quieta, con lágrimas en los ojos, recordando el pasado, su primer encuentro.

En ese entonces, él era encantador.

Ahora, seguía siendo guapo y rico, pero ya no
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