Capítulo 670
Al atardecer, el crepúsculo caía.

Sin embargo, el mundo de Dulcinea estaba sumido en la oscuridad total; no podía ver la luz del amanecer ni los colores del ocaso… tampoco podía ver a su pequeño Leonardo.

Luis no estaba, así que Clara llevó a Leonardo a la habitación. Clara guio la pequeña mano de Leonardo para que tomara la de su mamá.

Con lágrimas en los ojos, Clara dijo:

—Leonardo, dile algo a mamá.

La mano fría de Dulcinea tomó la cálida manita de Leonardo, pero temiendo que el frío de su ma
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