Nanda Érica
ÉL LA QUIERE VIRGEN. ÉL LA QUIERE SUMISA. ÉL LA QUIERE SOLO PARA SÍ. Y ESO SERÁ LA RUINA DE AMBOS.
Adrian Cavallieri (El Emperador) es la definición del poder absoluto. Billonario, CEO de un imperio tecnológico y General del Control: es un hombre frío e inalcanzable, atormentado por el peso de un pasado que lo volvió implacable.
Pero cuando la torpe y auténtica Clara Menezes se convierte en la nueva niñera de sus hijas, ella explota como el caos en el universo milimétricamente calculado de Adrian: se convierte en el problema delicioso que él no puede resolver.
Clara está huyendo del pasado y de las violencias que sufría para sobrevivir, y su ruta tiene dos escenarios:
De día, es la niñera de curvas generosas que trae risas a su mansión de mármol.
De noche, es Mel, la recién llegada al Ambrosia Club: un submundo privado de lujuria y BDSM (Dominación y Sumisión), donde la entrega es ley y Adrian es el Dios.
La obsesión de Adrian por Clara es instintiva y salvaje. Su inocencia, sumada al cuerpo que lo vuelve loco, se convierte en una tentación prohibida que rompe su autocontrol.
Lo que Clara no puede notar es que ya está atrapada:
Adrian no es solo su patrón en la mansión. Él es Emperador, el dueño absoluto del Ambrosia Club.
Él es el Señor del día y el Maestro de la noche. Es dueño de la casa donde ella trabaja. Es dueño del club donde ella se esconde. Y ahora, desatará una guerra consigo mismo y con el mundo para ser el dueño del cuerpo, del alma y de la vida de ella.
En juego donde el deseo es más fatal que el poder, ¿quién será el primero en quebrarse: el Emperador del Control, o la Una joven traumatizada.