Mundo ficciónIniciar sesiónElla es una hechicera huérfana y solitaria que no cree en el amor. Él es un Lobo que espera encontrar a su compañera destinada. Pensando que asistiría al casamiento de su hermana se encuentra con un hombre que afirma ser el compañero que el destino le impuso. ¿Dejara de ser una solitaria? ¿Aceptara que él sea parte de su vida? ¿El destino triunfara o el miedo a perderlo todo la convencerá de alejarse de él? ... Primer libro de la Saga R y S.
Leer másWenas gente linda, gente bella.
Espero que esten bien.
Me gustaria saber de donde me leen.
Les quiero comentar que esta historia tiene su propio mundo, sus propias reglas y sus propio vocabulario, asi que si se les hace enredado no duden en comentar y con gusto estare explicando con más detalles.
Tambien me pueden seguir en I*.
galapeaautora
Asi me encuentran y podran ver detalles de mis historias y saber sobre actualizaciones y nuevo contenido.
Otro detalle es que esta es una saga.
Reichel y Sebastián es el primer libro y hay otros 3 que estare subiendo muy pronto.
Saludos y disfruten.
*Gerard* Camino iluminando el camino con el celular, la cripta está completamente en tinieblas, pero eso no es un problema para nosotros, en la oscuridad vemos mejor que con luz de día. —Lo que sea que busquemos aquí espero valga la pena—dijo Rouse quitándose telarañas de encima. —Lo que saquemos de aquí hará que el mundo se arrodille ante nosotros hija—dije sonriendo a mí heredera. —Dijiste que matar a la Reina nos daría eso, mira donde estamos, buscando basura en una tumba de miles de años—dijo ella con asco ante los insectos que corrían fuera del resplandor de los flashes de los celulares. —Nuestros antepasados no solo enterraron cadáveres aquí, camina—dije esto último como una orden. Ella no comentó nada más. Continuamos caminando. Pasamos por varias tumbas. Cada una tenía algo interesante, pero lo que venía a buscar estaba en lo profundo de las catacumbas. Miles y miles de años d
*Sebastián* Reichel me acomodaba el traje ceremonial mientras no podía dejar de mirarla, llevaba un vestido azul petróleo que se parecía al que usó Marilyn Monroe en esa icónica foto, llevaba mi collar en su cuello y también anillos de ella que hacían juego con su atuendo. —Nuestra Luna es mucho más bella que Marilyn—sentencia mi Lobo completamente enamorado. Mi traje ceremonial era azul oscuro con detalles en rojo y dorado, llevaba colgado unas insignias que demostraban mi estatus y nada más, ni espadas ni armas, ya que los Lobos no necesitábamos esas cosas. Rei llevaba su corona, la que le regale en navidad y los cachorros pequeñas diademas haciendo juego entre sí, mi corona me la colocaría mi padre cuando se la quitara de la cabeza en la ceremonia. Nos dirigimos al salón donde todos los invitados ya estaban listos, entramos tomados de la mano, aunque la costumbre decía que debía entrar solo y Reichel ser una más de las invitadas.
*Reichel* Ya habían pasado los días de celo y al despertarme Sebastián no estaba en la casa, Maximilian y Matius se quedaron con nosotros y eso me encantaba, Matius era modista y le había encargado mi vestido para la coronación a lo que Caroline y Sara también pidieron que él les realice sus vestidos. Recibimos a los Alfas Rick Mongort y Lucas Sinclair, Rick ya tenía a su Luna, pero esta no había viajado con él porque tenía un embarazo avanzado ya, mientras que Lucas era un Alfa de cuarenta y dos años que aparentaba veinte o veinticinco años, era un joven muy alegre y moderno, pero que aún no encontraba a su Luna, al ver su cara cuando le dije que pronto la encontraría me cautive por la sonrisa de niño que recibe un regalo en navidad que me dedico. Los despedimos como a las cinco de la tarde dejándome saludos para el Príncipe, el cual me envió un escaso mensaje diciendo que no llegaría a cenar. —Estos dos nos tienen esperando todo el día por
*Sebastián* Estaba en una reunión cuando el equipo de seguridad me llamó, pedí disculpas y me dirigí a mi despacho para hablar con la gente de seguridad. —Majestad—dijo el jefe del equipo—tenemos un problema—terminó de decir. —¿Gregory sucede algo con Reichel o la cachorra?—pregunté con rapidez a mi Lobo. —No, ellas están muy bien—respondió igual de rápido mi Lobo. —Te escucho—respondí al jefe de seguridad. —Reichel nos ha pedido ir al hospital—dijo el Lobo que estaba nervioso. Reichel y yo decidimos que nadie más que yo la llamaría Luna y aunque en un principio fue problemático al final todos los miembros de la manada principal se acostumbraron a llamarla así, cosa que la hacía poner feliz ya que odiaba eso de las reverencias y el respeto. —¿Por qué van al hospital?—pregunte con rapidez. —Están con el Alfa Maximilian y su compañero—respondió este. —Hablaré con ella directamente—dije
Último capítulo