Compañeros de alquiler

Compañeros de alquilerES

Morán C.  Recién actualizado
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Resumen
Índice

Madison Bailey ha vivido durante toda su vida enamorada de su mejor amigo de la infancia y prometido Asher Clarke. Sin embargo, despues de verlo enamorarse de otra mujer, siente su corazón quebrarse en pedazos. ¿Sera acaso que ese joven rebelde de larga cabellera negra la haga olvidarse de quien fue su gran amor? Erza Miller llego para quedarse, arrazando el corazón de Madison como una ola y haciendola sentir por primera vez en su vida hermosa ¿Sera que el amor podra superarlo todo? ¿O las diferencias sociales seran un obstaculo? En la guerra y el amor todo se vale y los compañeros de alquiler se enfrentaran a sus destinos.

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57 chapters
El nuevo departamento
Se alquila departamento en el quinto piso del edificio del bulevar, vista al mar, dos recamaras, un baño, sala comedor y cocina; SOLO PAREJAS El cerrojo se destrabo abriendo la puerta de par en par, mostrando la amplia sala con un gigantesco ventanal que ocupada en su totalidad el espacio de la sala comedor, justo a un lado de la entrada de la casa estaba la cocina y un largo pasillo, al frente de la puerta mostraba dos puertas abiertas, esas sin duda eran las dos recamaras. – El lugar es bastante amplio – dijo la mujer que con un ligero abultado vientre, entró primero, seguida de una muchacha y un chico que cargaba unas cajas hasta el tope – Al fondo podrán ver las recamaras, una de ellas con vista al mar y la otra tiene solo una ventana con vista al edificio vecino – la mujer no era muy mayor, apenas unos veinticinco, castaña y ojos a juego, se movió hasta
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Primera impresión
–Sugiero que tú te encargues de la despensa –los ojos ambarinos vieron a su amiga con una ceja arqueada, ella le sonrió de lado –tú comes más. Yo sobreviviría con té y galletas durante todo un año. –Hecho –acepto escribiendo a la vez –entonces tú ocúpate del gas –está vez la mirada fue contraria, pero Asher sin verla se rio aún atento a su teléfono –tardas casi dos horas en el baño, Madi. –¡Eso no es verdad! –se quejó. –Claro que sí, te he tomado el tiempo. –Bien… me ocuparé del gas, pero pagarás la luz –Asher rodo los ojos mientras su amiga se burlaba –eres el que más ocupa la televisión por tus videojuegos. –Trató; pagarás el agua &
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Adaptandose
–Tengo un maldito horario del infierno –le dijo Asher al dejar caer su mochila en la entrada, quitarse los zapatos y caminar hasta el sillón para dejarse caer boca abajo –mis maestros la mayoría son hombres y todos son unos cabrones. –No exageres –Madison escribía en su libreta sin prestarle mucha atención. –¿Y tú? –¿Yo que? –¿Hiciste algún amigo o amiga? –la pregunta de su amigo la hizo dejar su lápiz a un lado, acomodarse las gafas y tomar las pocas de sus cosas de la mesa. –Te compre la cortina de tu habitación –le dijo antes de marcharse –la deje en tu cama. –Si… gracias –se levantó y entonces al verla se frotó las manos en la cara –Madison… esa era nueva –s
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Una reina
Cruzo los pasillos de la escuela y cada vez miraba en los interiores de cada salón, pero nada, la mujer sensual no estaba por ninguna parte y es que hasta aquel punto comenzaba a soñar con esas curvas perfectas, tenía que tenerla. –Ezra –le llamó el entrenador a sus espaldas, este giro con el ceño fruncido –hoy vamos a tener práctica, te quiero a ti y al resto del equipo en la cancha a las 9 de la noche. –¿Por qué a las 9? Las prácticas siempre han sido a las 8 –el entrenador que escribía algo en su tabla de deportes dejó de hacerlo para verlo a la cara. –Porque la maestra de gimnasia ocupará el lugar a las ocho –los ojos azules de Ezra brillaron –el salón que ocupaba está en remodelación y nosotros le prestaremos por unas semanas el nuestro. –
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Un mal rato
–¿Solo el jugo? –le preguntó el tipo de ojos negros y cabello a juego, Asher asintió. El hombre pasó el jugo por el láser marcando el precio en la caja registradora e Asher buscó su cartera para paga, en eso la campanilla de la tienda sonó. –Hola Killian –saludó la voz de una mujer justo a un lado de él. –Buenas noches señorita Naomi –contestó el sujeto –¿cigarrillos? –Me conoces bien. –En un momento. Entonces Asher dejó de ver su cartera y vio a la hermosa mujer que había hecho fila detrás de él, tuvo que mirarla dos veces y parpadear muchas más al confirmar que se trataba de su vecina, porque había visto lo suficiente para saber que era ella y con eso se refiera al inmenso trasero
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Beso robado
Él aura de enfurecido no se le había pasado aún y sus hermanos lo notaron desde que había regresado bateado por esa mocosa, tan enojado estaba que no pudo ni concentrarse en la práctica y ahora llegaba al salón y veía a Asher otra vez sentado en la mesa de su pupitre, el puto colmo del día. –Oye tú, idiota –Asher se giró recibiendo un golpe directamente en su cara, haciéndolo caer de bruces por el impacto –ve a poner tu trasero hediondo en otro lado. –¿¡PERO QUE PUTAS TE PASA!? –bramó Asher poniéndose de pie de inmediato y agarrándose la mejilla golpeada, pero Ezra simplemente lo ignoro y se sentó sin verlo. –A sus lugares –el profesor entraba a prisa tomando asiento en su escritorio, ignorando las caras de los alumnos, hasta que vio a Asher de pie –Se&ntild
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Lo que no esperaba
–¡MALDITO! ¡VEN ACA! –vocifero Asher al encontrar una de sus camisas favoritas toda rasgada, Madison entraba con la cara como un tomate cuando un ágil Mustafa cayó en sus brazos, mostrándole los dientes a un feroz Asher –¡HIJO DE TU…! –¿¡Porque estas molestando al gato!? –Asher cayó de golpe, dio un paso hacia atrás cuando presintió el miedo recorrer su espalda al notar el semblante maligno de Madison. –Madison… que te… –¡TÚ, LE TOCAS UN SOLO PELO A MUSTAFA, Y YO TE CORTO LOS HUEVOS ASHER! –el platinado abrió los ojos de súbito al escuchar a su amiga, su amenaza era real lo veía en aquel brillo en sus ojos –¡Ahora quítate que quiero ir a bañarme! Asher se hizo a un lado con miedo ¿Por qué
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Su ropa
Fingía leer mientras él se aferraba al control de su videojuego, llevaba días planificando como decirle e incluso había ensayado frente al espejo y a pesar de tener días de anticipación para invitarlo lo postergó hasta ese momento. –Asher… –le llamo, cerrando el libro y sacando de entre las páginas el pase rosado. –¿Qué? –le respondió mientras levantaba el control a lo alto sin dejar de ver la televisión. –Mañana es mi competencia –comenzó a decirle mientras se levantaba de la silla con el corazón latir a toda velocidad. –Ajá… ¿y luego? –Bueno… yo quería… –¡Mierda! –exclamó al pararse repentinamente del sofá y lanzar el control a
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Incompatibles compatibles
¿En qué momento había considerado que era buena idea ir? ¿Por qué había accedido al cambio repentino de su ropa? Probablemente fuera porque ese tal Armand le inspiraba confianza, a lo mejor por ser gay o porque de verdad no quería sentirse sola en ese momento, lo cierto era que ahora mismo se movía entre un inmenso mar de gente que bailaba al ritmo de la canción que retumbaba sexy bitch de David Guetta avanzaron hasta detenerse en una mesa circular hasta el fondo del lugar, mesa que ocupaba Ezra y otros miembros del equipo de basquetbol que ya reconocía. –Siéntate en donde tú quieras Madi –le dijo Armand. Mala idea, definitivamente mala idea el llevar ese revelador vestido purpura que sumamente pegado a sus curvas no dejaba nada a la imaginación, se limitó a sentarse junto a Armand que ahora levantaba la mano llamando a un mesero.Leer más
Sentimientos rotos
Los días transcurrieron según él: normal. Después de aquel evento en la discoteca se limitó a seguir observándola de lejos, sintiéndose victorioso de encontrar en sus mejillas ese rubor que sabía él provocaba cuando se percataba de que la veía y sin proponérselo comenzó a conocerla mejor, había aprendido que cuando se enojaba su nariz se arrugaba un poco, que al reír dos hoyuelos se marcaban en sus mejillas y que el azul cobalto de sus ojos a veces solía confundirse con un gris puro, asimiló que Madison a pesar de llevar todos esos harapos no dejaba de ser una mujer bonita; Asher de verdad era un verdadero idiota al no ver todo lo que su amiga tenía, porque sí, sabía ahora todo acerca de esos dos: compartían el alquiler en uno de los edificios del bulevar, ambos estaban estudiando una carrera contraria a la que sus familias les impusieron, ten&i
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