No fue hasta que ambos pelinegros salieron que Madison pudo ver fijamente a la cara a Jude que aun desde su lugar no dejaba de verla.
–Hay algo que debes de saber … –dijo al fin Madison.
–Te escucho.
–Antes de que se leyera el testamento –Jude entrecerró sus ojos –yo…
–Se lo de la carta –le dijo interrumpiéndola, Madison se petrifico –la encontré debajo del florero del salón favorito de tu padre, no es necesario que me expliques nada porque entiendo todo, yo mismo te dije una vez que sabía