Esposa virgen

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Sweet Butterfly  En proceso
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Resumen
Índice

Un matrimonio conveniente no es más que una tortura para quien no lo desea. Este era el destino que enfrentaba Bianca Rizzó. Su padre la había prometido a un adinerado empresario italiano. Se sentía como en una mafia. Su esposo era tosco, frío y muy apartado de ella. Como la señora de Nathaniel Giordano, solo era una ficha en la dinastía que su esposo quería construir, una esposa trofeo. El futuro es incierto y está cansada de estar sola. Un momento terrible de su vida la deja en vilo y decide que necesita más familia que los Giordano para no quedarse sola. Su deseo de ser madre crece cada vez más hasta que decide tomar todo por sus manos. Un contrato prenupcial le impide tener hijos que no sean de Nathaniel, y él lo sabría pues era capaz de someterles a una prueba de paternidad. Una mansión, un sueño y un impedimento. Nathaniel jamás ha tocado a su esposa, Bianca. Y así quiere mantenerlo pues no la ama en absoluto. Bianca sabrá que quedarse embarazada de su esposo será un verdadero reto, pero está dispuesta a todo con tal de obtener lo que quiere.

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28 chapters
Prólogo
—Aquel que se oponga a este matrimonio, hable ahora o calle para siempre. –Bianca quería decir que ella era quien se oponía a ese matrimonio. Estaba ahí, en aquella iglesia, parada en el altar, con su vestido blanco puesto, el velo, y el bouquet de rosas en sus manos. A su lado, como ajeno a toda aquella situación, su esposo, Nathaniel Giordano. Veía de un lado a otro y ahí estaba su familia, felices de que ella estuviera contrayendo matrimonio. Le parecía irreal. La iglesia estaba decorada con lazos y flores. La familia de Nathaniel también sonreía. El pastor de aquella iglesia seguro ni sabía los motivos que los habían llevado al altar, pero ya que cumplieron con todo el curso pre-matrimonial, no había motivos para parar aquella boda. —En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Yo los declaro Marido y Mujer. Puede besar a la novia. —Bianca se tens&oa
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I - Decisión
 Luego de diez años, Bianca siquiera se preguntaba dónde estaba su esposo. Aquel magnate la dejó el día después de su boda perdiéndose tan lejos como pudo. Lo último que supo por su hermano, Gianpiero, es que Nathaniel se encontraba en Canadá. Esperaba no ser reconocida. Se había pintado el cabello de castaño a rubio, los ojos, con lentillas, los cambió a verdes. El viaje desde Europa hasta América se le hizo eterno pero por fin había llegado. Se había quedado sola. Tenía veintinueve años y ya no tenía más familia que la de su esposo. Su suegra la odiaba por haber hecho que su adorado hijo se fuera lejos del país. Su suegro había fallecido y el hermano de su esposo era quien más le hablaba, pero solo para preguntarle cómo iba la bodega. Le cayó como el demonio cuando le dijeron que su padre y sus hermanas habían
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II - Puede besar a la novia
La última vez que a Nathaniel Giordano le impactó una mujer, había sido diez años atrás. Recordaba muy poco a su esposa, era una niña cuando se casó con ella y estaba convencido de que ella sería perfecta para el papel de esposa. Además, le hacía un favor. —Es injusto para ella... Bianca no tiene nada de culpa. Recordó aquellas palabras que le dijo a su padre, quien, era amigo del padre de Bianca, a menos, de quién la crió. A pesar de que ella no le caía bien, no se merecía lo que le iban a hacer. La iban a dejar en la calle, sin nada, solo porque no llevaba la sangre de los Rizzó. "Es una bastarda", le había dicho su padre. Fue entonces cuando se le ocurrió. A él le habían impuesto una boda, a ella me quitaban su herencia. Él debía casarse. Y si iba a hacerlo, mejor con una mujer que entendi
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III - Cómplice
"El fin justifica los medios". Bianca sabía dónde estaría su esposo aquel fin de semana, y fue con toda la intensión de concertar un "encuentre casual", coquetear y dejarlo deseando más. Si quería alcanzar su objetivo era necesario que él la deseara. Jamás se había propuesto estar con él, pero para situaciones extremas, las medidas eran desesperadas. Y ahí estaba, como Rose Lyndon-Holt, en el club más popular de Nathaniel Giordano dispuesta a seducirlo. Había pagado la entrada y fue directo a la barra a pedirse una copa de vino para pasar los nervios. Era el siguiente paso en una treta. Sintió miedo de pronto, Nathaniel no estaba solo, a su lado, Giapiero, su hermano, estaba presente. —Jo... -Bebió la copa de golpe y se dispuso a salir, pero pudo más la curiosidad cuando escuchó a su cuñado hablar con su esposo sobre ella. —&
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IV - El partido
Gian planeó todo para que su cuñada lograra su objetivo. Creía firmemente que a su hermano le vendría bien algo de justicia divina por ser tan "Capullo". —Bianca...—Aquí soy Rose Lyndon-Holt. -Bianca corrigió a Gianpiero mientras estaba con él en el auto camino a otro evento que, según su cuñado, estaría su esposo. —Repasemos el plan. —A Nathaniel te presentaré como mi acompañante. Tú vas a coquetearle. A mi hermano suelen gustarle las mujeres prohibidas. —¿Sería capaz de bajarle la novia a su hermano menor? -Bianca hizo aquella pregunta solo para saber un poco más sobre su esposo. —No, no si fueras mi novia. Si le interesas me preguntará, y yo diré que solo eres una amiga que me acompañó al evento. Y eso será todo, al ver que eres accesible irá por
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V - Primera vez
Luego del partido, Bianca se fue con su cuñado. Nathaniel por su cuenta, quedó deseando más de los labios de Rose Lyndon-Holt, llamó a su hermano por teléfono para que le diera el número de Rose y su dirección. Gian se lo dió, así que lo siguiente que hizo Nathaniel fue comenzar a llenarla de atenciones. Bianca tuvo que dejar el hotel y rentar un apartamento, supuso que su plan no le tomaría más de un mes, así que fue lo único que pagó de renta en aquel piso. No llevaba ni dos días en aquel lugar cuando un regalo proveniente de Nathaniel. —¿Qué es esto? –El mensajero le daba la caja y el recibo para que firmara y lo hizo. Al abrir el paquete quedó sorprendida al ver el juego de joyas finas que estaban dentro de su estuche. —El hombre que las envía debe quererla bastante. –"Nada más lejos de la rea
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VI - Inevitable
Nathaniel sabía que para tener a una mujer como Rose necesitaba más que palabras dulces y seductoras. Tenía que ser ingenioso, y eso iba a hacer. Ella había lanzado el anzuelo, quería algo físico. Él podía dárselo, pero no quería una noche. Quería varias. —Ya que prefieres las cosas más placenteras, te propongo algo. Ven a mi casa. –Bianca sonrió pues aquella era la propuesta que quería, asintió segura de sí misma y Nathaniel sonrió. —Vámonos. –No esperaron más, la tensión entre los dos era evidentemente palpable. Bianca sentía nervios, puede que aquella noche se concretara por fin su matrimonio, consumado como tal, y podría decir que ya no era una esposa virgen. Podría ser que esa noche pasara su milagro y pudiera quedar embarazada. Tenía miedo pues, ¿Y si él notaba
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VII - Amor con fecha de caducidad
Fue inesperado y a la vez muy reconfortante despertar y encontrarse en los brazos de su marido. Había sido extraño que aquello pasara, pero había ido hasta Canadá para que sucediera. Pero debía ser más lista. Su marido había usado preservativo la noche anterior, debía lograr quedarse embarazada de él antes de volver a Roma. Nathaniel despertó encontrándose con los ojos de Bianca y sonrió. -¿Acaso no puedes dormir?-No, no mucho. Solo desperté y admiraba lo guapo que eres. -Se acercó besando a Nathaniel y lo abrazó. Las sábanas estaban enredadas en sus piernas y la luz entraba por la amplia ventana de su dormitorio. -¿No crees que es extraño? Apenas nos conocemos. -Pero siento que te conozco desde hace muchos años, Rose. Hay algo familiar en ti. -Bianca no quiso romper con la burbuja, pero aquellas palabras la hicieron
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VIII - El plan de una esposa
-El matrimonio está consumado si es lo que quieres saber. -Gianpiero fue a visitar a su cuñada en el departamento que ella se había molestado en alquilar mientras estaba de paso por el país seduciendo a su marido. Bianca servía dos vasos de coñac y le ofrecía uno al hermano de su esposo. -Anoche tuvimo -El matrimonio está consumado si es lo que quieres saber. -Gianpiero fue a visitar a su cuñada en el departamento que ella se había molestado en alquilar mientras estaba de paso por el país seduciendo a su marido. Bianca servía dos vasos de coñac y le ofrecía uno al hermano de su esposo. -Anoche tuvimos sexo por primera vez, pero necesito ayuda, él fue muy precavido y usó protección.                      -Tienes más problemas que el control de natalidad de Nathaniel. Te buscan en la fábrica de vinos. Hay un problema legal que no te gustará. Dic
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IX – Despertar del amor
Estaban acostados juntos y desnudos al lado de la chimenea. Bianca acariciaba el pecho de su marido y lo miraba. Había sido fuerte pero tierno. Se veía más relajado y eso le encantaba. —Gracias por venir, me hiciste mucha falta.  —¿Por qué discutiste con tu esposa? Creí que apenas hablaban.  —Eso hacíamos. Pero desapareció. Normalmente estoy informado de todos los movimientos que hace Bianca. Eso creí. Pero dejó el país dejando la fábrica en manos de mi hermano. No quiero culparla, tardó demasiado en hacerse de un carácter y temple más fuerte para enfrentarme.  —Lo dices como si fuera algo malo. ¿Es malo? Nathaniel acariciaba el cuerpo de quién creía era Rose y la atrajo en un beso. Ella le correspondió gustosa y dejó que se acomodara sobre ella para volver a hacerle el amor. —Debo ir por un preservativo, no tardó. —No. Está bien. Tengo que confesar, me puse la inyección anticonceptiva. Por si acaso, ya que ahora soy sexualmente
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