Ese fin de semana, después del trabajo, Camila volvió a Residencia Vértice.Sabía que Mateo había puesto la falta de tiempo como pretexto esa mañana para evitarla.Mientras los problemas de Rafael y Wendy siguieran sin resolverse, no podría estar tranquila.Tenía que arreglar aquello cuanto antes.Catalina se sorprendió al verla, pero no se atrevió a preguntar.—Camila, ¿qué le gustaría cenar? Se lo preparo.Seguía tratándola con el mismo respeto.—No hace falta. Voy a esperar a Mateo.Como Camila ya había decidido, Catalina no insistió.Dieron las ocho y nadie había regresado.Ni Mateo ni Isabella.Camila esperó hasta las nueve, cada vez más impaciente.Catalina había permanecido con ella. Solo entonces pareció recordar algo.—Camila, estamos en fin de semana. Isabella no tiene clases.Camila no entendió a qué se refería.—¿Y eso qué tiene que ver?Catalina evitó mirarla a los ojos.—Puede que el señor Mateo e Isabella no regresen esta noche.Camila percibió que había algo más detrás
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