Ese fin de semana, después del trabajo, Camila volvió a Residencia Vértice.
Sabía que Mateo había puesto la falta de tiempo como pretexto esa mañana para evitarla.
Mientras los problemas de Rafael y Wendy siguieran sin resolverse, no podría estar tranquila.
Tenía que arreglar aquello cuanto antes.
Catalina se sorprendió al verla, pero no se atrevió a preguntar.
—Camila, ¿qué le gustaría cenar? Se lo preparo.
Seguía tratándola con el mismo respeto.
—No hace falta. Voy a esperar a Mateo.
Como Cami